miércoles, noviembre 29, 2006

PARA VERTE O DILE HOLA A LOS ANGELES

(Canción de regalo de la semana # 1)
http://www.last.fm/music/Experimento+LSD

Hace dos semanas colgué en la red un tema que había compuesto hace más de cuatro años, el cual estuvo olvidado en un directorio de mi PC hasta el año pasado debido a un trabajo que solicitaron para un video clip en un taller en la empresa. Lo arreglamos con un grupo del taller de música y la verdad no quedó mal, tampoco digamos que quedó como lo había imaginado en un principio, pero se armo un cuento tan complejo como los motivos y sensaciones que arrastraron el tema en el momento de su composición.
Es extraño que gente de distinta partes la haya hecho parte de su soundtrack de la semana y que le evoque cosas en su vida. Una Chica que no esta pasando por un buen momento me comentó que lo escuchaba todos los días y me preguntó por mi estado en dicho tiempo, la verdad entre lo que realmente a pasó y lo que conté, omití varios pasajes, pero por un instante recordé algo que estaba tan lejano, como un tren fuera de itinerario volviera hacer su recorrido en una estación abandonada de mi memoria. En un instante una seguidilla de sensaciones, imágenes y sentimientos cayeron a mi cabeza, tan claras como un collage de fotografías que evocaban algo desagradable.
Había leído hace poco Norwegian Wood de Murakami y un personaje dice: La auto compasión es sólo para los mediocres… Pues bien, media vida mía había sido un mediocre en todas sus leyes posibles.
Una persona que sentía que sus pasos iban contra una gravedad mas fuerte que todas sus motivaciones, que se arrastraba a un profundo abismo, una marea insana de autodestrucción, una presión mas fuerte que mis rodillas, una voz apenas impostada sostenida por un pulmón de acero que en cualquier momento se iba a detener, una estúpida soberbia y arrogancia de someter los ojos una cruel sequía, cuando lo indicado era vaciar todo en un lago de lágrimas.
Recordé cuando terminaba de componer esa canción la motivación era distinta a la de ahora, una esperanza escondida en una desesperación de que alguien podía salvarme de un abismo que había armado solo hace un montón de años atrás y del cual estación tras estación me recordaba que estaba ahí.
Tengo bien presente que después de haber compuesto esa canción, vino un agotamiento extremo como si todo mi optimismo lo hubiera agotado en un boleto perdido. Apenas lograba mantenerme con fuerzas de levantarme e ir al trabajo, encerrarme tras el computador en mis auriculares y sacar a duras penas el trabajo. Tratando de reducir al mínimo el menor contacto con la gente, para llegar a la casa y postrarme en el sillón principal del living y escuchar seguido los siete primeros temas del primer álbum de INTERPOL, para deprimirme mas, tomar una dosis de tranquilizantes y encerrarme en mi pieza hasta el siguiente día.
Recordar con desagrado lo desesperante de enfrentar los fines de semanas sin ganas de hacer nada, una profunda herida en el pecho que mas que producir un calor, provocaba una sensación de océano frío con un montón de iceberg tras una tormenta. Ser una isla en un océano plagado de eternos tornados sin ver ninguna escapatoria más que un posible anhelo de sueño perpetuo.
Recordar las ganas de ir matando cada uno de mis dones porque mas que virtudes eran dagas que se tiraban contra mi con un dolor que sentía infinito, estelar , un hiatus profundis fuera de cualquier comprensión, anhelar huir a cualquier parte , a una playa , beber una buena dosis de barbitúricos y esperar que la marea hiciese el resto y la pena de la culpa por pensar tal disparaste mas grande que todos los egoísmo juntos que en mi mente cabían y esa imposibilidad de llorar por ello, solo una tediosa autocompasión que ahora veo que esta lejos, como esa estación abandonada que ahora esta cerrada en algún lugar de mi memoria esperando no volver abrir jamás.
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